Historia del Himno Nacional

El primer Himno Nacional chileno data de 1819 cuando el gobierno decretó encargar la creación de una música y una letra que sirvieran para este fin. Fue entonces cuando el 20 de agosto de 1820, en el teatro de Domingo Arteaga,  se estrenó oficialmente la primera versión del Himno Nacional, una obra creada por el compositor Manuel Robles y el poeta Bernardo de Vera y Pintado.

Durante un tiempo fue costumbre cantar el Himno Nacional todas las noches que hubiera función en el teatro Arteaga y todo el mundo se ponía de pie, O’higgis y Freire la escuchaban con respeto y llenos de emoción porque más de una vez marcharon a la victoria a sus sones. Pero eventualmente esta costumbre fue desapareciendo hasta que solo se cantaba en el aniversario de la patria.

Para el año 1828 el ministro chileno en Londres, Mariano Egaña, recibió críticas en Inglaterra en relación a la música, por lo que pidió encargar una nueva versión musical a manos del español Ramón Carnicer, el Himno cambió su composición musical pero mantuvo la misma letra y fue estrenado nuevamente el 23 de diciembre de ese mismo año en el teatro Arteaga.

Como era de esperarse, el pueblo estaba acostumbrado a la antigua versión y les costó aprenderse la nueva música, pero finalmente los oídos chilenos se acostumbraron a la nueva versión.

Fue entonces cuando en 1846 fue cambiada la letra del Himno en base a las peticiones de las autoridades españolas que, tomando en cuenta que la pieza había sido compuesta en el fragor de las luchas independentistas, consideraban que tenía versos agresivos contra España.

Para ese momento las relaciones con el país europeo se habían normalizado por lo que el gobierno de Manuel Bulnes Prieto pidió entonces al poeta Eusebio Lillo Robles que modificara los versos considerados agresivos para los españoles y para 1847 ya estaba lista la versión definitiva del que conocemos ahora como el Himno Nacional de Chile.