De cenizas a la vida eterna en un diamante

Se ha incorporado una peculiar  innovación con las cenizas de un ser querido, y es que a través de la creación de una joya permite a los familiares del difunto poseer las cenizas compactadas y transformadas en un diamante. La empresa Algordanza, con sede en Suiza, ha creado un enfoque fascinante a lo que ellos denominan el “diamante de los caídos”.

23 de abril de 2017

Esta novedad comenzó en 2004 y en los últimos años ha logrado gran aceptación en el mercado lo que les ha permitido alcanzar una recepción mensual superior a las 40 urnas fúnebres procedentes de distintas partes del mundo.

Algordanza se preocupa de retirar las cenizas y posteriormente las traslada a sus laboratorios en Suiza respetando las preferencias del cliente, es decir, no se manipula el color del diamante obtenido si así lo requiere el comprador. Los familiares pueden elegir joyas de 0,3 hasta 3 quilates decidiendo el color, pero dependerá de la dosis de boro en el cuerpo del difunto.

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Se necesitan 500 gramos de cenizas para la producción del diamante, el cuerpo deja en promedio 2,5 a 3 kilos de cenizas, por lo que pueden realizarse alrededor de 5 diamantes por persona fallecida, además el proceso dura cerca de cinco a seis semanas.

El primer paso es que los restos son convertidos en carbono y luego en grafito, posterior a eso el material se purifica para exponerlo a temperaturas sobre los 1.500 grados. Una vez obtenido el diamante en bruto es pulido y tallado de acuerdo  a lo que solicitó el cliente.

El valor de estos diamantes va desde los 3.500 Euros a 28.000, pero dependerá de los quilates del diamante y del tipo de corte elegido.

Algordanza Ibérica tiene sus oficinas en Barcelona, España y posee su laboratorio en Suiza, sin embargo, cuenta con sedes en 25 países, también atienden  a familias en América Latina, pero no poseen sucursales en estos países.