LIMPIEMOS LAS DISTRACCIONES Y TRABAJEMOS PARA EL DESARROLLO.

Son bastante desalentadoras las cifras económicas publicadas recientemente por el FMI, en las que se pronostica un panorama de desaceleración en la región y, en consecuencia, en Chile.

El denominado World Economic Outlook presentado por el organismo internacional, apunta a un crecimiento de apenas 3,4 %, el máximo en los próximos 6 años.

Entre tanto, el Banco Central también anunció cifras poco positivas para el país, pues en las cuentas nacionales del año 2018 el ahorro nacional bruto representó el 19,5 % del PIB, un dato no muy alejado al año 2017 cuando se registró el 19,4 %. Se trata de los niveles de ahorro más bajos en los últimos 30 años.

Dadas las cifras, es evidente que Chile ha agotado su ciclo virtuoso y ahora la economía requiere un reimpulso y esfuerzo para alcanzar el desarrollo. Sí, es más que necesario introducir cambios profundos en la estrategia y los mismos pueden venir de reformas estructurales, pero desde mi perspectiva es fundamental evaluar cómo estamos haciendo las cosas, qué grado de acción estamos tomando y qué medidas estamos visualizando en el mediano y largo plazo.

Se habla de descentralización, aumento de la canasta exportadora, diversificación de exportaciones, litio, tecnología, pymes, ciencia etc., pero realmente en la práctica no se hace mucho. Somos un país pequeño y con poco potencial, es un hecho, y por eso necesitamos ser eficientes.

Es esencial encontrar el camino hacia el desarrollo, pero con los actores políticos que hoy tenemos se hace muy difícil realizar cambios o innovar dentro de la marcha, en aras de alcanzar un crecimiento similar a periodos anteriores. Y es que siempre que crecimos no fue precisamente por ser brillantes, sino porque en los años 90 el precio de los commodities era muy alto. Entonces, seamos honestos: no somos innovadores y tampoco de grandes ideas. La mejor solución es partir de reformas estructurales de fondo, para poder crecer a un ritmo que permita avanzar linealmente hacia arriba.

¿Qué estamos haciendo a nivel educativo, más allá de buscar la gratuidad? La calidad desapareció en medio de la contingencia política. ¿Qué estamos haciendo al aumentar nuestra canasta exportadora? Lo ideal sería ofrecer facilidades y herramientas a las pymes para que desarrollen e incrementen sus exportaciones. No es un secreto que del 20 % de los productores con capacidad de exportación, solo el 2,8% logra hacerlo. Este dato indica que las micro empresas necesitan más respaldo y capital sólido para desarrollarse, no basta que el gobierno diga a finales de año “apoyamos a 1.680 pymes”, haciendo énfasis en la cantidad en lugar de la calidad de la ayuda (3 o 5 millones), que obviamente no es suficiente para emprender. Es necesario otorgar más fondos y dejar de pensar en la cuña para las encuestas. ¿Qué estamos haciendo con la descentralización? Es un slogan de campaña de muchos parlamentarios, pero no una solución concreta, y así seguimos sumando.

Somos un país cortoplacista y la lucha por el poder político se ha comido la agenda en su totalidad. Se pelean por las encuestas (uno de los grandes males que debería ser prohibido, por el bien de nuestro país) y deberíamos pensar en aumentar a 6 años el periodo presidencial, para que así no estemos al segundo año preocupándonos por quién será el próximo presidente y así, “tratar de limpiar las distracciones”.

El horizonte no se ve esperanzador. La clase baja y media, que son las que debemos impulsar, están estancadas hace años o décadas. Sí, reconozco el avance en cuanto a la disminución de la pobreza, pero lamentablemente no basta. Es fundamental hablar menos, trabajar y accionar más, porque es una responsabilidad de todos.

Partamos; ocupemos la tecnología para potenciar nuestras exportaciones con sistemas digitales de alto impacto, descentralicemos Santiago disminuyendo los impuestos a las grandes empresas según distancia (por ejemplo, bajando el 1 % si están a más de 200 km de la ciudad), diversifiquemos nuestras exportaciones para no depender de unos pocos, tomando en cuenta que más del 50 % se va a 5 países (más tratados, más apertura a nuevos mercados), invirtamos en ciencia y tecnología pensando a largo plazo y no en la medalla que se pueda poner el gobierno de turno y empecemos a ver cómo mejorar la educación que nos imparten desde la época industrial, donde todo está obsoleto.

No son tantas cosas, no somos tantos habitantes, tenemos los recursos que nos entrega el cobre o podemos echar mano a capitales extranjeros debido a la credibilidad que tenemos AÚN como país. Si tomamos acciones concretas, buenos grupos de trabajo y, sobre todo, dejamos de hablar tanto, nuestro panorama pasará de ser negro a próspero para pegar el último gran salto al desarrollo, o simplemente nos quedaremos cortos e iremos al hueco que hay entre el subdesarrollo en el que nos encontramos y el desarrollo, cayendo al abismo y tomados por un sistema populista que quebrará y dejará en la miseria nuestro país.


Sebastián Jaramillo Bossi. 

Co-Founder Fromozz.