Los motivos del éxito económico suizo que lo transforman en un modelo digno de imitar

¿Por qué el modelo económico suizo no es replicado por los demás países del mundo? ¿Por qué el FMI ignora sus lecciones de éxito a largo plazo al recomendar recetas a las naciones que tienen problemas? Son preguntas que caen de cajón ante las excelentes tasas de crecimiento suizas (muy dependientes de las exportaciones). Según se explica en Forbes.

Para entender el éxito del modelo suizo, hay que ir al primer ítem de importancia de la inversión para el progreso, los impuestos. Esta nación alpina no cobra impuestos sobre las ganancias de capital. Así es: cero. Su impuesto al valor agregado (IVA) es del -7,7%, insignificante para los estándares europeos, donde el castigo de dos dígitos es la norma. 

La tasa impositiva corporativa promedia el 17.7%, mejor que las tasas de la mayoría de sus pares (la tasa varía según el cantón, el equivalente de un estado o provincia, en la que se encuentra la empresa; la más baja es solo un 11.5%). La tasa más alta de impuesto a la renta personal (federal y local) varía de 22% a 45%. El rango comparativo en los Estados Unidos es del 37% a más del 50%.

Una moneda sólida

Durante los últimos 100 años, ninguna otra nación en el mundo ha igualado a Suiza por dinero sólido. Ni siquiera cerca. Esta virtud totalmente infravalorada ha sido crucial para el excelente desempeño económico del país.La creación de capital y la inversión florecen mejor cuando el valor de una moneda es fijo. 

Sin embargo, el FMI rutinariamente le dice a los clientes con problemas, como Argentina, que dejen “flotar” a los suyos, un eufemismo por la devaluación, para estimular aparentemente las exportaciones. Queda sin explicar cómo Suiza se ha convertido en una potencia de exportación a pesar de su franco supuestamente sobrevaluado.

El sistema federal suizo, en el que sus 26 cantones tienen una considerable autonomía, ha permitido a sus ciudadanos de habla alemana, francesa e italiana vivir en paz y de manera productiva juntos durante más de 800 años.

Las anteriores razones, ubican a la economía suiza como un ejemplo digno de imitar para el resto de los países que apuntan al desarrollo.