“Una mujer Fantástica”. Chile ganó más que un Oscar, ganó sinceridad.

Hace unos cuantos años atrás, nadie habría imaginado a Chile, el lejano país al fin del mundo, conservador, poco pluralista, bastante homofóbico, y siempre muy recatado respecto a sus vecinos, estar recibiendo un Premio Oscar, en la categoría, mejor película extranjera, con una temática tan controversial como lo ha sido en el tapete nacional, la transexualidad.

Su Director Sebastian Lelio, junto a los hermanos Juan de Dios Larraín y Pablo Larraín, fueron los que llevaron el nombre de Chile a la meca del cine mundial. Y no con cualquier argumento, sino con la historia de amor, entre una mujer Transgénero y su pareja veinte años mayor, que muere repentinamente, y cuya familia le impide vivir tranquilamente el duelo, siendo blanco de reproches, prejuicios y violencia, cuya protagonista, Marina ( Daniela Vega), resistirá dignamente, contra viento y marea.

Definitivamente, no es un tema ajeno por estos días en nuestro país, cabe recordar que en enero pasado, la Cámara de Diputados, aprobó la Ley de Identidad de Género y dio su pase al Senado, que permite a las personas Trans cambiar su sexo en el Registro Civil.

Fue aprobado que los menores de edad, puedan recurrir a este derecho si cuentan con la autorización de sus padres, y los mayores de 18 años podrán pedir el cambio de sexo en el Registro civil sin necesidad de presentar evaluaciones psicológicas entre otras cosas.

En Chile las cifras indican que un 56% de las personas Trans se han intentado suicidar, y de esa cifra, el 84% son menores de edad, según la encuesta-T 2017.

El tema, guste o no, existe.

Chile debe dejar de hacer oídos sordos a una serie de temáticas sociales, y abordarlas desde el hecho, que  las personas Trans, son ciudadanos que existen, votan, pagan impuestos y merecen ser considerados ciudadanos con derechos y deberes.

Lejos ya se ven los tiempos donde se gobernaba, bajo estigmas eclesiásticos, y que solo representaban a un sector de la sociedad. Lejos debe moverse Chile de los prejuicios, de la ignorancia y de mirar, para otro lado como si el tema no existiera. 

Un País Crece, no solamente cuando obtiene buenos resultados económicos.  No solamente cuando avanza en los rankings de baja corrupción o buen lugar para invertir.

Un país crece cuando su sociedad, es capaz de escuchar a todos  quienes la componen, legislar para protegerlos, escuchar sus necesidades y al mismo tiempo, dar las directrices que les permita exigirles deberes, como al resto.

Chile ayer no gano solamente un  premio Oscar de la Academy Award, gano un poco más de sinceridad. 

Por

Carolina Bravo Rodríguez